La RFEF renueva las reglas del fútbol sala para la temporada 2026/27: menos paradas, más ritmo y más peso para el vídeo.
El Comité Técnico de Árbitros de Fútbol Sala (CTAFS) de la RFEF ha hecho pública la Circular n.º 9, fechada el 17 de agosto de 2026, en la que detalla el paquete de cambios reglamentarios y de criterios arbitrales que entrará en vigor en todas las competiciones nacionales —incluidas la Liga Prime Futsal y la Primera División Iberdrola— a partir de la temporada 2026/27. El documento, firmado por el presidente del CTAFS, Álvaro Cid Bragado, combina modificaciones estrictas de las Reglas de Juego con toda una batería de medidas orientadas a un objetivo claro: dinamizar el juego y reducir los tiempos muertos de facto que se producían durante los partidos.
No estamos ante pequeños retoques sin trascendencia. Algunas de estas novedades pueden tener una incidencia directa en la estrategia de los equipos, en la labor de los entrenadores y, especialmente, en situaciones que hasta ahora formaban parte de la rutina de cualquier partido.

El saque de meta ya no podrá superar directamente el medio campo
Una de las modificaciones más llamativas afecta al saque de meta. A partir de esta temporada, el guardameta no podrá enviar directamente el balón más allá de la línea de medio campo.
Antes de cruzarla, el balón tendrá que haber sido tocado por otro jugador o haber botado en la propia mitad de pista. Si el portero supera directamente la línea central, se señalará tiro libre indirecto desde el lugar por donde el balón cruzó el medio campo y, además, no se aplicará la ventaja.
Es una modificación que puede tener consecuencias tácticas importantes. Los equipos deberán replantearse determinados saques de meta largos y trabajar alternativas para progresar desde campo propio.
Protestar también tendrá consecuencias en el marcador de faltas
Otra de las novedades que merece especial atención es la consideración como falta acumulable de las tarjetas mostradas a miembros del banquillo por protestas.
Insultos, faltas de respeto, gestos de consideración, desobediencias manifiestas a indicaciones arbitrales o determinadas conductas de miembros del cuerpo técnico y suplentes podrán terminar no solamente con una tarjeta, sino también sumando una falta al equipo.
La medida introduce un elemento de responsabilidad colectiva. El comportamiento de un miembro del banquillo puede acabar teniendo una consecuencia deportiva directa para todo el equipo.
Y conviene aclarar un aspecto importante: si un equipo tiene cuatro faltas y recibe dos tarjetas por protestas, pasará a contabilizar seis faltas, pero la reanudación del juego seguirá correspondiendo a la acción que se estaba sancionando; esas tarjetas no generan automáticamente un lanzamiento de diez metros.
Los penaltis dejan de sumar como falta acumulada
También cambia la consideración de las infracciones sancionadas con penal. Aunque las infracciones castigadas con tiro libre directo siguen contabilizando como faltas acumulables, cuando la acción sea sancionada con penal no se añadirá una falta acumulada al equipo.
Una diferencia aparentemente pequeña, pero que puede adquirir mucha importancia en los minutos decisivos de los encuentros.
Más protagonismo para el soporte de vídeo
El soporte de vídeo gana peso y, sobre todo, amplía sus posibilidades de utilización.
Los entrenadores podrán solicitar revisión de determinadas acciones relacionadas con gol/no gol, penal/no penal, faltas a partir de la quinta, tarjetas rojas y confusión de identidad, incluyendo además la posibilidad de revisar una segunda tarjeta amarilla incorrectamente mostrada.
En el caso de las faltas, la revisión podrá solicitarse a partir de la quinta acumulable. También se contempla que los equipos puedan reclamar una decisión relacionada con una falta que se haya señalado erróneamente como quinta o posterior.
El sistema tendrá además un límite particular: si la revisión solicitada confirma la decisión inicial, cada equipo dispondrá de una solicitud por período, no acumulable. En cambio, no habrá límite cuando la revisión solicitada provoque la rectificación de la decisión arbitral.
La intención parece clara: utilizar la tecnología para corregir errores evidentes sin convertir el partido en una sucesión interminable de interrupciones.
Un solo tiempo muerto por equipo
Quizá una de las modificaciones que más puede afectar a los banquillos sea la reducción a un único tiempo muerto por equipo y partido.
Podrá solicitarse en cualquiera de los dos períodos, pero no durante una eventual prórroga. Los tiempos muertos predeterminados que pueda establecer la RFEF por motivos de producción, publicidad u otros serán independientes.
Esto obligará a los entrenadores a gestionar todavía mejor uno de los recursos tácticos más importantes del fútbol sala.
El tiempo muerto dejará de ser una herramienta que puede utilizarse en dos ocasiones para corregir situaciones diferentes y pasará a convertirse en una decisión estratégica de mayor trascendencia.
Ocho minutos de descanso
El descanso entre períodos queda fijado en ocho minutos, con una cuenta atrás en el marcador. Los equipos deberán estar preparados para regresar a la pista cuando finalice ese tiempo.
Una medida sencilla, pero que busca evitar retrasos y aportar mayor precisión a la organización de los encuentros.
Se acabaron muchos de los avisos previos
El CTAFS también apuesta por agilizar las reanudaciones. Se eliminan determinados avisos previos de los árbitros, como los relacionados con la posición del portero en penaltis o lanzamientos de diez metros, o las advertencias constantes para que los jugadores no se adelanten en las barreras.
Solo se mantienen determinados avisos y, además, con carácter limitado: uno por equipo y partido en determinadas situaciones de agarrones o incumplimiento de distancia en saques de banda y esquina.
El objetivo es evidente: menos interrupciones y más continuidad.
Cinco metros en los saques de banda y esquina
Los defensores deberán mantener una distancia mínima de cinco metros en los saques de banda y de esquina. Si un jugador se coloca a menos distancia e impide o intercepta el saque, podrá ser amonestado.
Eso sí, el protocolo establece que los árbitros no tendrán que medir constantemente esos cinco metros. Las referencias existentes en la pista deberán servir a los jugadores para respetar la distancia.
Las lesiones también cambian el protocolo
Otra modificación relevante afecta a la atención de jugadores lesionados. Como norma general, los jugadores, incluidos los porteros, no podrán ser atendidos sobre la superficie de juego y no podrán regresar hasta que el juego se haya reanudado. Existen, no obstante, excepciones relacionadas con lesiones graves, choques múltiples, determinadas infracciones con contacto o situaciones de penalti.
Es un cambio que pretende reducir las interrupciones y, al mismo tiempo, establecer un protocolo mucho más claro para árbitros y equipos.
Limpieza de pista y balones auxiliares, solo en Liga Prime Futsal y Primera Iberdrola
De forma exclusiva para la máxima categoría masculina y femenina, se implanta un protocolo detallado para el personal de limpieza de la superficie de juego —que actuará con autonomía y sin necesidad de autorización arbitral cuando detecte una zona resbaladiza— y un sistema de balones auxiliares: diez bases repartidas en los márgenes de la pista con balones que los jugadores podrán usar para reanudar el juego más rápido, gestionadas por cuatro recogepelotas uniformados que en ningún caso podrán entregar el balón directamente a los jugadores.
La filosofía vuelve a ser la misma: que el balón esté parado el menor tiempo posible.
Manos: se define con precisión qué es infracción
La circular dedica un apartado extenso a clarificar el criterio sobre las manos, distinguiendo entre contactos voluntarios, antinaturales (cuando el brazo se separa del cuerpo de forma que ocupa más espacio del natural) y accidentales, estos últimos no sancionables. Se fija además que el límite del brazo, a efectos reglamentarios, comienza en la parte inferior de la axila. Ningún gol marcado con la mano será válido, ni siquiera si un compañero remata después de un primer contacto con la mano del propio equipo.
En esta misma línea, se detalla cuándo evitar un gol o una ocasión manifiesta de gol con la mano conlleva expulsión directa —de forma prácticamente automática si la mano es voluntaria—, y cómo se debe valorar una ocasión manifiesta de gol según la protección de la portería y la superioridad de atacantes sobre defensores.
Bloqueos y uso de los brazos
El nuevo criterio también pone el foco en los bloqueos. Un bloqueo puede ser legal si quien lo realiza está quieto cuando se produce el contacto y el rival tiene posibilidad de evitarlo.
Los brazos pueden utilizarse como herramienta, pero no como arma. Un bloqueo sin contacto físico será sancionado con tiro libre indirecto, mientras que si existe contacto físico podrá señalarse tiro libre directo. Los contactos en cara o cuello serán objeto de amonestación o expulsión dependiendo de su intensidad e intención.
Banquillos: la tecnología, solo para rendimiento
Por último, la RFEF permite el uso de sistemas electrónicos o de comunicación en los banquillos, pero únicamente con fines de rendimiento o estadísticas de partido. Si se emplean para protestar o mostrar disconformidad con una decisión arbitral, la sanción será amonestación inmediata y expulsión en caso de reincidencia.
Una temporada para aprender y adaptarse
Las modificaciones anunciadas por la RFEF dibujan un fútbol sala que busca ser más dinámico, más continuo y con criterios arbitrales más homogéneos. La propia Circular 9 señala que su objetivo es unificar la interpretación y aplicación de las reglas en las competiciones nacionales.
Pero, como ocurre con cualquier cambio reglamentario, el verdadero examen llegará cuando estas normas abandonen el papel y entren en la pista.
Para los entrenadores significará estudiar nuevos escenarios. Para las jugadoras y jugadores, adaptar determinados comportamientos. Para los árbitros, aplicar los criterios con coherencia. Y para todos los que seguimos este deporte, acostumbrarnos a situaciones que hasta ahora interpretábamos de otra manera.
La temporada 2026/27 comienza, por tanto, con un fútbol sala que no solo estrena proyectos y protagonistas. También estrena nuevas reglas, nuevos matices y nuevas formas de entender algunas de las situaciones más habituales del juego.
Y probablemente las primeras jornadas servirán para descubrir cuáles de estos cambios son realmente pequeños ajustes y cuáles terminarán teniendo un impacto importante en la evolución táctica y competitiva de nuestros equipos.
La pista dictará sentencia.
Todos los cambios recogidos en este artículo proceden de la Circular n.º 9 del CTAFS de la RFEF, publicada el 17 de agosto de 2026 y de aplicación a todas las competiciones nacionales de fútbol sala en la temporada 2026/27.
José Antonio Valle
Foto: RFEF
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