La maternidad también entra en la pista: un nuevo paso para las jugadoras de fútbol sala.
La maternidad empieza a dejar de ser un asunto pendiente en el deporte femenino. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha dado un nuevo paso con la puesta en marcha de un acuerdo pionero de apoyo a la salud reproductiva que también alcanza a las jugadoras de fútbol sala, además de futbolistas, árbitras y asistentes.
El acuerdo suscrito con la Clínica Tambre, enmarcado dentro del denominado ‘Plan Salud y Mujer’, permitirá a las deportistas acceder a servicios relacionados con la fertilidad, entre ellos tratamientos de fecundación in vitro o la posibilidad de congelar óvulos. Una iniciativa que pone sobre la mesa una cuestión que durante demasiados años ha condicionado la carrera de muchas deportistas: la dificultad de compatibilizar la maternidad con una carrera profesional en la élite.
En el fútbol sala femenino, donde las carreras deportivas son especialmente exigentes y las jugadoras afrontan entrenamientos, viajes y competiciones durante buena parte de los años en los que también existe una importante ventana biológica para la maternidad, el debate adquiere una especial relevancia.
La medida no obliga a tomar ninguna decisión. Precisamente, su objetivo es ampliar las posibilidades y ofrecer información para que sea cada jugadora quien decida cuándo y cómo quiere afrontar su futuro personal.
“Los años en los que las futbolistas están jugando en la élite son los más importantes de la fertilidad. Antes no había tanta información como ahora. Por eso queremos acompañar para que puedan tomar la decisión que quieran acerca de la maternidad con libertad y sin ninguna presión”, explicó Inge Kormelink, CEO de Clínica Tambre.
Una cuestión que también afecta al fútbol sala.
La realidad del fútbol sala femenino no es ajena a esta problemática. Las jugadoras de Primera División Iberdrola desarrollan carreras deportivas de alto nivel en una etapa de sus vidas en la que muchas comienzan también a plantearse formar una familia.
Durante años, la maternidad ha podido percibirse como una amenaza para la continuidad deportiva. No necesariamente por una imposibilidad física para regresar a las pistas, sino por las consecuencias que una ausencia puede tener en un deporte en el que los contratos, las oportunidades y la continuidad en un equipo están muy ligados al rendimiento y a la disponibilidad inmediata.
Por eso, cualquier avance que contribuya a eliminar la sensación de tener que elegir entre ser deportista y ser madre supone un paso adelante.
La propia jugadora internacional Vane Sotelo, actualmente en la AD Alcorcón, puso precisamente el foco en esta dimensión personal: “No es sólo ser pioneras a nivel deportivo, sino también en lo personal. Medidas como esta ayudan a crecer a nuestro deporte”.
De la reivindicación a los hechos.
La RFEF asegura que la iniciativa responde también a una demanda trasladada por las propias deportistas en el marco de las conversaciones mantenidas con las capitanas.
Reyes Bellver, directora del fútbol femenino de la RFEF, destacó que el objetivo es ofrecer “el máximo de posibilidades” a las mujeres deportistas, insistiendo además en dos conceptos fundamentales: libertad y confidencialidad.
El acuerdo tendrá una vigencia de cinco años, hasta 2029, y se suma a otras medidas relacionadas con la conciliación, como el acompañamiento de las familias durante las concentraciones y campeonatos.
Son avances que, vistos desde fuera, pueden parecer cuestiones alejadas de la competición. Sin embargo, tienen una incidencia directa en la vida de las deportistas y, por extensión, en el futuro del fútbol sala femenino.
Porque profesionalizar un deporte no significa únicamente mejorar contratos, instalaciones, retransmisiones o competiciones. También significa crear las condiciones necesarias para que una jugadora pueda desarrollar una carrera deportiva sin tener que renunciar a otras decisiones importantes de su vida.
El siguiente reto: que la maternidad no termine en una ayuda puntual.
El acuerdo representa un avance, pero también abre un debate más amplio. El apoyo a la fertilidad es importante, pero la conciliación no termina en el momento de decidir ser madre.
La gran pregunta para el fútbol sala femenino será cómo seguir avanzando en aspectos como la protección contractual, las bajas por maternidad, los procesos de recuperación, el regreso a la competición, la conciliación familiar o las condiciones que permitan a una jugadora continuar compitiendo después de ser madre.
En este sentido, el deporte femenino necesita que la maternidad deje de contemplarse como una excepción y empiece a integrarse con normalidad dentro de la carrera de una deportista.
El mensaje lanzado por Patri Guijarro resume buena parte de esta reivindicación: “Lo importante es que podamos no tener que elegir entre nuestra carrera profesional y nuestra vida personal”.
Y esa reflexión también pertenece al fútbol sala.
Las jugadoras de la Primera Iberdrola llevan años demostrando que pueden competir al máximo nivel. El siguiente paso debe ser conseguir que también puedan decidir libremente sobre su vida sin que esa decisión determine hasta dónde pueden llegar en una pista de fútbol sala.
La maternidad no debería ser el final de una carrera deportiva. Tampoco una carrera contra el reloj. Debe poder ser, simplemente, una decisión personal compatible con seguir siendo jugadora.
José A. Valle
Foto vía: RFEF
ZonaFutsal.com
Visibilizando el Fútbol Sala Femenino desde 2019.
#futbolsalafemenino #fútbolsalafemenino