¿Hacia dónde quiere llevar la RFEF el fútbol sala femenino de base?.
La decisión de la RFEF de equiparar los Campeonatos de España de Selecciones Autonómicas de fútbol sala a los del fútbol vuelve a poner sobre la mesa un debate que el fútbol sala base ya vivió hace apenas un año.
El nuevo modelo contempla únicamente las categorías Sub-12, Sub-14 y Sub-16, lo que supone dejar fuera nuevamente al Sub-10 y al Sub-19, después de que el Juvenil ya fuese eliminado de la programación de competiciones la pasada temporada.
Y aquí aparece una pregunta que merece una respuesta:
¿Tiene sentido aplicar al fútbol sala exactamente la misma estructura de categorías que al fútbol?:
No se trata de cuestionar que la RFEF quiera ordenar y racionalizar sus competiciones. Puede haber razones de calendario, costes, logística o participación que justifiquen una revisión. El problema está en que el fútbol sala tiene una realidad propia y unas necesidades específicas. Y más todavía cuando hablamos del fútbol sala femenino.
El Sub-10 no es solo un campeonato:
Para una niña que empieza a competir, disputar un Campeonato de España con su selección autonómica supone mucho más que jugar unos partidos. Es una experiencia, una motivación, una oportunidad de convivir con otras jugadoras y una forma de empezar a sentirse parte de un deporte que quiere crecer. Eliminar esta categoría significa quitar uno de esos primeros grandes objetivos competitivos.
Y con el Sub-19 sucede algo diferente, pero igualmente importante: estamos hablando de una etapa situada prácticamente en la frontera entre la formación y el fútbol sala sénior.
Son dos edades distintas, pero ambas tienen un enorme valor dentro del proceso formativo.
Y aquí hay que diferenciar dos cosas
Una cosa son los Campeonatos de España de Selecciones Autonómicas y otra muy distinta los Campeonatos de España de Clubes de Base.
En la temporada 2025/26, el fútbol sala femenino tuvo campeonatos nacionales de clubes en Sub-10, Sub-12, Sub-14, Sub-16 y Sub-19. Cinco categorías. Cinco oportunidades para que los clubes compitan a nivel nacional.
La propia RFEF organizó esta temporada las fases previas con 120 equipos y nueve categorías masculinas y femeninas, y posteriormente disputó en Madrid las fases finales femeninas de las cinco categorías.
Por tanto, sería importante que la eliminación del Sub-10 y Sub-19 de los CESA no termine trasladándose también al modelo de clubes. Porque los clubes de base ya recibieron el pasado año un serio aviso con la desaparición del Campeonato de España de Selecciones de Fútbol Sala Femenino en categoría Sub-19.
Y sobre todo porque el fútbol sala femenino necesita precisamente lo contrario: más estructura, más competición y más caminos de crecimiento.
Todo esto sucede cuando hace apenas unos meses en la Foro 26 celebrado en Zaragoza con la presencia de todas las instituciones que tienen cabida en el fútbol sala, se tomaron y es textual las siguientes decisiones al respecto del fútbol sala:
«Y en fútbol sala, se aprueba la reestructuración de las categorías a partir de la temporada 27/28, manteniendo y consolidando las categorías femeninas y estudiando posibles modificaciones en las competiciones de categoría masculina. Además, se recuperará la categoría sub-19 y Sub-10 para los Campeonatos de España de Selecciones Autonómicas (CESA), que, como novedad, se jugarán en dos divisiones.
Por otro lado, se retomarán todas las categorías de los campeonatos de España de clubes base, modificando los planes de competición y centralizando la fase final en Madrid.»
https://rfef.es/es/noticias/el-futbol-espanol-acuerda-distintas-reformas-para-sus-competiciones-oficiales-en-su.
¿Y qué soluciones hay?:
Si el problema es económico o logístico, busquemos soluciones.
🔹 Concentrar categorías y fases finales en una misma sede.
🔹 Compartir costes entre RFEF y federaciones territoriales.
🔹 Buscar patrocinadores específicos para el fútbol sala base.
🔹 Reducir días de competición sin eliminar categorías.
🔹 Establecer formatos diferentes según la edad.
🔹 Analizar la participación real y adaptar el sistema a las necesidades de cada categoría.
🔹 Y, sobre todo, escuchar a los clubes y territoriales antes de tomar decisiones que afectan directamente a miles de niñas y niños.
Porque quizá la pregunta no debería ser: “¿Cómo hacemos que el fútbol sala tenga el mismo modelo que el fútbol?”
Quizá debería ser: “¿Qué modelo necesita realmente el fútbol sala?”
El fútbol sala no tiene por qué ser una copia reducida del fútbol. Tiene una identidad propia, una historia propia y una estructura propia. Y si algo ha demostrado el fútbol sala femenino en los últimos años es que cuando se le da espacio, competición y oportunidades, responde.
La RFEF tiene ahora la oportunidad de demostrar que la reorganización del fútbol sala base no significa necesariamente reducirlo.
Porque equiparar estructuras puede ser sencillo. Construir un modelo adaptado a las necesidades del fútbol sala es mucho más complejo… pero probablemente también mucho más necesario.
Y una última cuestión: ¿Qué ocurrirá con los Campeonatos de España de Clubes de fútbol sala femenino?
La temporada pasada se disputaron Sub-10, Sub-12, Sub-14, Sub-16 y Sub-19. De momento, la decisión comunicada afecta a los CESA. Pero el fútbol sala femenino necesita saber si esas cinco categorías de clubes seguirán teniendo su espacio.
El fútbol sala femenino lleva años reclamando crecimiento, estructura y visibilidad. Y ese crecimiento empieza mucho antes de la Primera División. Empieza en las niñas que hoy tienen 9 o 10 años y sueñan con ponerse algún día la camiseta de su comunidad o disputar un Campeonato de España con su club.
Si queremos construir el futuro del fútbol sala femenino, tenemos que cuidar también su presente. Porque quizá el verdadero éxito de una federación no sea tener menos campeonatos que organizar. Quizá sea conseguir que cada vez haya más niñas que quieran jugar en ellos. 🏆⚽
José A. Valle
Foto vía: RFEF
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