Casi un mes sin Liga: el otro partido que debe ganar el fútbol sala femenino.

Un parón necesario… pero demasiado largo

Tres jornadas. Ese es el recorrido que ha completado la Primera División de fútbol sala femenino antes de echar el freno durante prácticamente cuatro semanas por la disputa de la Ronda Élite de clasificación para el Europeo.

España afrontará en Eslovenia, del 7 al 10 de octubre, una cita fundamental ante Francia, Italia y la selección anfitriona. El objetivo es claro: conseguir el billete para la próxima Eurocopa.

La Selección lo merece. La competición también merece una reflexión.

Porque resulta difícil no preguntarse si tiene demasiado sentido que una Liga que apenas ha comenzado quede prácticamente en pausa después de solo tres jornadas. Un parón de estas características obliga a los clubes a modificar su planificación, alterar cargas de trabajo y buscar fórmulas para mantener activas a unas plantillas que todavía estaban entrando en ritmo competitivo.

Algunos equipos han optado por conceder varios días de descanso. Otros han reducido el volumen de entrenamientos. Cada cuerpo técnico intenta gestionar de la mejor manera posible una situación que, en realidad, viene condicionada por el calendario.

Y ahí está precisamente el debate.

No se trata de cuestionar el espacio que debe tener la Selección dentro del calendario. España necesita preparar con garantías una Ronda Élite que puede abrirle las puertas de otro Europeo. El problema está en cómo encajar esa obligación internacional dentro de una competición de clubes que también necesita continuidad, ritmo y protagonismo.

Tres jornadas de Liga y casi un mes de interrupción generan una sensación extraña: cuando la competición empezaba a coger velocidad, toca levantar el pie del acelerador.

Para las internacionales, el escenario es diferente. Tienen por delante dos semanas de concentración y competición de máxima exigencia. Para el resto de jugadoras, sin embargo, llega un periodo en el que toca entrenar sin la referencia del partido semanal o incluso modificar temporalmente la planificación.

Y eso también tiene un coste deportivo.

La profesionalización de la Primera División debería ir acompañada de una planificación del calendario cada vez más ajustada a las necesidades de clubes y Selección. No siempre será posible evitar los parones —especialmente cuando hablamos de una competición internacional—, pero sí parece razonable preguntarse si en el futuro se pueden buscar fórmulas que permitan reducir su impacto.

Porque la solución no debería pasar por enfrentar clubes contra Selección.

La Selección necesita a los clubes. Y los clubes necesitan a la Selección.

El crecimiento del fútbol sala femenino español pasa precisamente por conseguir que ambas realidades avancen de la mano.

Quizá el reto de las próximas temporadas sea encontrar un calendario que permita que las internacionales lleguen a las grandes citas con la preparación necesaria sin que la Primera División pierda durante semanas su continuidad y su ritmo competitivo.

Mientras tanto, toca parar.

Pero también toca aprovechar estas semanas para reflexionar.

Si queremos una Liga cada vez más profesional, el calendario también debe serlo.

José A. Valle

Foto vía: STV Roldán

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